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¿Qué tipos de té contienen menos cafeína? ¿Se puede reducir la cafeína del té naturalmente? y ¿Es cierto que el té contiene más cafeína que el café? Probablemente alguna vez te has hecho estas preguntas o has escuchado algo relacionado a ellas en esas tardes de largo aliento compartiendo una taza de esta bebida con otros amantes del té. Lo cierto es que el contenido de cafeína en el té es uno de los temas que recurrentemente llama la atención de tealovers alrededor del mundo. Por lo mismo, decidimos lanzar nuestro blog desmantelando algunos de los principales mitos y errores en torno a esta temática.

Cafeína. Ese misterioso estimulante al que muchos recurren por la mañana para mantenerse alerta, mejorar el estado de ánimo e incluso ayudar al metabolismo, se encuentra de forma natural en al menos 63 tipos diferentes de plantas, entre ellas, el café, la planta del té (Camellia sinensis) y el cacao.

Actualmente es el estimulante más consumido en el mundo; se estima que un 80% de la población mundial consume algún producto con cafeína al día, siendo las fuentes más comunes de ingesta el café (71%), bebidas o refrescos (16%) y el té (12%). Y si bien al ser consumida de forma moderada ha sido asociada con diversos beneficios a la salud, al abusar de su consumo (la USDA recomienda un consumo diario no mayor a 400mg) existe la posibilidad de sufrir efectos como trastornos de ansiedad, nerviosismo o insomnio.

Hoy te invitamos a conocer la verdad detrás de 3 grandes mitos asociados a la cafeína en el té.

1. El té contiene más cafeína que el café

Hay que ser justos. Hay cierta verdad en esta afirmación y por lo mismo se ha prestado para confusiones. Efectivamente si medimos la cantidad de cafeína en un kilo de té en hoja y uno de café (en estado seco), veremos que el té contiene una mayor cantidad de cafeína (las hojas de té contienen un 3.5% de cafeína versus el 1.1% a 2.2% que contienen los granos de café).  Pero todo cambia al momento de preparar estas bebidas.

En primer lugar, para preparar una taza de té (230 ml aprox.) se requieren por lo general alrededor de 2 gramos de té en hoja mientras que para una taza con la misma cantidad de agua, se utilizan entre 10 y 15 gramos de café. Esto se traduce en que, en promedio, una taza preparada de té negro por ejemplo, contiene alrededor de 40 mg de cafeína, frente a los 105 mg en una taza equivalente de café.

Pero además hay otro importante factor que diferencia la forma en la que el cuerpo asimila la cafeína en ambas bebidas. El té contiene polifenoles o antioxidantes que ralentizan el ritmo de absorción de la cafeína, por lo tanto sus efectos se notan más lentamente, al mismo tiempo que son más duraderos. A esto se suma la acción de la L-teanina, un aminoácido que tiene efectos relajantes y ayuda a mantener el foco mental de forma natural al actuar sobre los neurotransmisores y estimular las ondas alfa que aumentan la actividad cerebral. De esta forma mejora la capacidad de concentración y el foco mental, al tiempo que permite que el cuerpo y el cerebro permanezcan calmados sin inducir un estado de somnolencia.

2. Se puede reducir un gran porcentaje de la cafeína del té naturalmente con un sencillo truco en casa

Este es probablemente uno de los mayores mitos que existen en torno a la cafeína en el té. Y cómo no si varios sitios web, e incluso algunas marcas alrededor del mundo, han ayudado a expandirlo. La premisa dice algo así:  Al hacer una primera infusión de 30 segundos (que luego se descarta) y preparar el té con las mismas hojas, se puede reducir hasta el 80% del contenido de cafeína.

Por muy bueno que suene, ya se ha demostrado científicamente que esta afirmación es falsa. En 1996 los investigadores  Monique Hicks, Peggy Hsieh y Leonard Bell publicaron un estudio en el que registraron la cantidad de cafeína liberada en la infusión al hacer té. Midieron el contenido de cafeína en seis tipos de té con tiempos de infusión de 5, 10 y 15 minutos y replicaron el ejercicio tres veces para evitar posibles errores experimentales. El estudio publicado en el volumen número 29 de la revista Food Research International, reveló lo siguiente:

  • 30 segundos: 9% de eliminación de cafeína
  • 1 minuto: 18% de eliminación de cafeína
  • 2 minutos: 34% de eliminación de cafeína
  • 3 minutos: 48% de eliminación de cafeína
  • 4 minutos: 60% de eliminación de cafeína
  • 5 minutos: 69% de eliminación de cafeína
  • 10 minutos: 92% de eliminación de cafeína
  • 15 minutos: eliminación de cafeína al 100%

Más adelante, en 2008, una nueva investigación llevada a cabo por el profesor Bruce Branan de la Universidad de Asbury y publicado en la revista Fresh Cup en enero de 2009, reveló similares resultados. Tras medir el contenido de cafeína en diversos tés preparados, descubrió que en una infusión de 3 minutos se elimina el 46-70% de la cafeína de una taza de té y que, de hecho, tomaría una infusión de seis minutos eliminar el 80% de la cafeína. Y para ese entonces… ya quedaríamos con un té sin sus propiedades ni sabor.

El verdadero té descafeinado es aquél que pasa por un proceso químico que, además de reducir la calidad del producto, en muchas ocasiones incluso duplica su valor. Estos procesos químicos pueden incluir tres variaciones: la aplicación de acetato de etilo, el uso de CO2 presurizado o bien utilizando cloruro de metileno. En cada uno de estos métodos se reduce un gran porcentaje de la cafeína contenida en el té (cerca del 99,6%).

3. Algunos tipos de té, como el blanco, contienen menos cafeína que el té negro o verde

Seguramente en más de una ocasión has escuchado o leído que el té negro es el que mayor concentración de cafeína tiene, le sigue el verde y finalmente el té blanco es el que contiene naturalmente poca o casi nada de cafeína. Lo cierto es que hay muchos factores que influyen en la cantidad de cafeína que contiene un té.  Entre ellos, están el tiempo de infusión, la temperatura del agua, la cantidad de té utilizado, la variedad de la planta (Sinensis vs. Assamica), el lugar en el que fueron cultivadas y la calidad del suelo e incluso el tipo de hoja. Estudios han demostrado que las hojas más nuevas y brotes, que se encuentran en la parte más alta de la planta, contienen mayor concentración de cafeína y antioxidantes en comparación con aquellas hojas que crecen en la parte más baja.

El tiempo de infusión, la temperatura del agua utilizada y la cantidad de té utilizado están entre los elementos más importantes que influyen en la concentración de cafeína. A mayor temperatura del agua y mayor tiempo de infusión, mayor el contenido de cafeína (probablemente por esta razón es que surge el mito que el té negro contiene mayor cafeína que el té verde o blanco. No se trata de la variedad de té en sí ni su oxidación, sino de los parámetros en los que se realiza la infusión). Lo mismo ocurre con la cantidad de té utilizado. Mientras más gramos de hojas se utilicen para hacer una taza de té, mayor concentración de cafeína tendrá el licor.